El sector del turismo rural pide la reanudación de la actividad y ayudas económicas

Mas del Juncar. Sant Pere Pescador

Las entidades representativas del turismo rural catalán: la Confederación del Turismo Rural y el Agroturismo de Cataluña (TURALCAT), la Confederación Catalana de Agroturismo y Turismo Rural (CONCATUR), la Asociación de casas Turismo Rural Girona – Costa Brava – Pirineo (TRG) y la sectorial de Agroturismo de la Unión de Campesinos, se unen para defender el sector del turismo rural, uno de los grandes silenciados durante la pandemia, y reclamar la reanudación de la actividad y ayudas económicas para minimizar la situación en la cual se encuentra.

Por este motivo, las cuatro entidades han decidido enviar un documento a las consejerías de Empresa y Conocimiento, Salud e Interior de la Generalitat de Cataluña, en la cual exponen la situación del sector y piden la reanudación de la actividad en su totalidad, explicando que el turismo rural es una actividad muy segura que, además, tendrá efectos muy positivos para el conjunto de la ciudadanía.

En la carta, también reclaman que se aplique una excepción a las limitaciones de movilidad de la ciudadanía (confinamiento municipal, comarcal, u otros) que permita que las burbujas de convivencia se desplacen por el territorio catalán, desde el municipio de residencia habitual hasta un alojamiento rural en el cual hayan reservado una estancia. Se trataría de volver a poner en vigor la excepción que ya se aplicó a las condiciones de confinamiento durante las pasadas fiestas navideñas.

Finalmente, también reclaman ayudas económicas para minimizar la afectación que tendrán los más de 2.400 alojamientos rurales que representen.

 

El turismo rural: actividad fundamental para la economía del medio rural

El sector de las casas rurales, gestionadas por empresas individuales o microempresas familiares, es una actividad esencial para la economía de las áreas rurales, muy castigada desde los inicios de la pandemia por el conjunto de restricciones impuestas. Estas han tenido como consecuencia un periodo de inactividad de 8 meses a lo largo del 2020 a causa de la imposibilidad que se desplazaran los clientes procedentes de las grandes conurbaciones catalanas, provocando un descenso de los ingresos de unos 5 millones de euros mensuales en el conjunto de Cataluña.

La ausencia de turistas en los alojamientos rurales provoca, también, una avalancha de pérdidas económicas colaterales: reducción de la venta de productos locales, descenso de ventas en el pequeño comercio de pueblo, inactividad de las empresas de actividades y servicios turísticos, del sector de la restauración y otros servicios locales.

 

El turismo rural, una actividad segura para los clientes y para el destino

Por sus características específicas, los alojamientos rurales son establecimientos muy seguros y saludables que tendrían que poder reabrir las puertas a los turistas catalanes. Tienen un número de plazas muy limitado (actualmente los más grandes tienen como máximo 15 plazas), disponen de aposentos interiores muy amplios, y de espacios exteriores como jardines o terrazas privados que permiten a los turistas disfrutar del aire libre dentro de los límites del establecimiento.

También hay que destacar que estos alojamientos están ubicados en medio de la natura o en pequeñas poblaciones (la mayor parte de los establecimientos son edificaciones aisladas o en núcleos de menos de 200 habitantes) y en medio de áreas rurales con muy baja densidad de población.

Por otro lado, desde los inicios de la pandemia los alojamientos rurales han aplicado de forma estricta una gestión de los servicios de limpieza muy cuidadosa y exhaustiva, cumpliendo todas las medidas de prevención y desinfección exigidas.

 

La necesidad de recuperar el contacto con la natura y los espacios abiertos

Los habitantes de las grandes ciudades catalanas van acumulando un alto nivel de estrés provocado por los largos periodos de confinamiento dentro de una vivienda reducida y en un entorno urbano. Necesiten poder recuperar el equilibrio físico y emocional entrando nuevamente en contacto con la natura, los espacios al aire libre y los paisajes abiertos. El turismo rural es la mejor oportunidad para salir de la ciudad, acompañados de la respectiva burbuja de convivencia, para poder recuperar el equilibrio y el bienestar, sin poner en riesgo la población de acogida.

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